Mostrando entradas con la etiqueta Ángel de Castro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ángel de Castro. Mostrar todas las entradas

martes, 3 de julio de 2012

Desde mi ventana: Carta abierta - Ángel de Castro -

Hay momentos en la vida que huelga hablar de cualquier tema, ponerse a filosofar sobre el más acá y el más allá, la importancia de la poesía en la vida de las gentes, debatir sobre temas más o menos trascendentales...  si la casa se está quemando. Lo primero y lo principal debería ser lo primero y lo principal que diría Perogrullo e ir a la raíz de los problemas para darles solución y priorizar.  No se puede gastar ni un céntimo en pólvora para tirar cohetes cuando no hay pan que llevarse a la boca. A eso me refiero cuando digo priorizar.

No sé, ignoro la profundidad de la crisis de nuestras asociaciones de mayores, pero a simple vista parece que algo grave está pasando en las Federaciones de Pensionistas y Jubilados de nuestra región y a muchos, creo yo, nos gustaría saber qué está pasando.


Nos gustaría saber cuál es la situación real, desde el punto de vista económico, pero también desde otros ángulos, como por ejemplo, la motivación, el compromiso, la capacidad de coger al toro de la crisis por los cuernos y estudiar entre todos salidas realistas, valientes, generosas.

Cómo está la economía.

Qué proyectos se están diseñando a corto y medio plazo y qué actividades pueden todavía llevarse a cabo.

Hasta dónde se puede llegar con las subvenciones de la Junta de Castilla y León y de qué subvenciones estamos hablando.

Qué va a pasar con sus técnicos de las Federaciones, su futuro me preocupa, nos preocupa, porque así como no entendería los Programas de Mayores de las Diputaciones y Ayuntamientos sin los técnicos, tampoco entendería los Programas de las Federaciones y la Confederación sin técnicos que diseñen los proyectos, coordinen las actividades y las lleven a la práctica. Que es tanto como apuntalar una vida de calidad cultural y social y que el envejecimiento activo tan exigido y proclamado en todos los cenáculos se enfrente a los retos que en estos momentos nos reclaman las necesidades mentales, físicas y sociales de las personas mayores.

Qué nivel de compromiso tienen las distintas Administraciones hacia las Asociaciones de Jubilados.

Cómo se está informando, cómo se está movilizando al personal para dar respuesta, entre todos, a esta situación que es de todos, aunque esté repercutiendo lógicamente más en unos que en otros, como es ley de vida.

Escribo esto, como humilde colaborador que lo vengo siendo desde hace tiempo, e interesado por la marcha de las Asociaciones de  nuestra región.

Acaso alguien piense, y yo mismo en algunos momentos, que me meto donde no me llaman, pero cuando la razón me convence de que nada humano nos debe resultar  ajeno, acudo a hacer lo que sé, soltar interrogantes, hacerme preguntas, despertar conciencias dormidas, exigir prioridades tanto en los que están arriba como en los que andan  más abajo.

Y siempre con el deseo de ayudar, apoyar, abrir el debate que en cada momento importe más y ponerme de forma voluntaria a disposición de la Federación si juzga oportuna mi colaboración. Nuestra querida Presidenta, Adela Cabezas, recientemente lo ha hecho y ha seguido invitándome a escribir en este medio.

Hoy no tenía otra cosa más importante.

Como siempre, un abrazo.

Ángel de Castro

lunes, 4 de junio de 2012

Desde mi ventana: Alimentar la mente -Ángel de Castro-


Me han regalado un librito precioso, y digo librito porque es chiquitito, pero insisto que precioso, su autor es Lewis Carroll, sí, el genial autor de Alicia en el país de las maravillas. El librito en cuestión se titula Alimentar la mente, que consta de seis breves capítulos, el primero de los cuales es el que da nombre al libro y se trata de una conferencia que dictó sobra las bondades de la lectura en clave de humor. Y es de lo que quiero hablar, del libro y de hacia dónde me ha llevado:


Comienza el autor relatando las múltiples comidas que hacemos a lo largo del día y los múltiples cuidados que tenemos con el cuerpo a diferencia de la mente siendo ésta de mayor importancia y necesitada de mayores cuidados. Si ella falla vamos de cráneo. Y dirigiéndose al público le hace algunas preguntas directas sobre lo que ha estado haciendo últimamente con la mente, para pasar enseguida a ofrecer algunas reglas:

La primera dice que deberíamos preocuparnos de suministrar a la mente su propio tipo de alimento, y así como rechazamos rápidamente aquellos que pueden lesionar nuestros estómagos deberíamos estar más alerta para convencernos de lo indigestos que son algunos textos periodísticos: los hay que abiertamente dañan el estómago, porque dan náuseas, lesionan el cerebro porque no usan argumentos, cornetas del apocalipsis, sino la visceralidad más primaria junto a reacciones xenófobas, machistas y cavernícolas.

La segunda hace referencia a la glotonería, que provoca, según el autor, debilitamiento de la capacidad digestiva. Si el Sr. Carrol viviera hoy estaría asustado de las montañas de información que reciben nuestros cerebros diariamente, de forma que no hay estómago que pueda aguantar, y no aguantamos, porque se ve excesivo aturdimiento aun en las mentes más preclaras. Todos estamos sorprendidos de lo que la mayoría de los tertulianos saben, dominándolo todo y pontificando sobre todos los temas del mundo mundial, hasta quitarse la palabra de la boca unos a otros… y sabiendo tanto los expertos, ni se enteraron de que se acercaba una crisis mundial terrorífica, así como no olieron ni de lejos las revoluciones últimas de los países árabes.

La tercera dice Lewis Carroll que, después de haber utilizado una comida saludable y en su cantidad adecuada, no deberíamos consumir demasiados tipos diferentes de comida a la vez y pone el ejemplo de la bebida: cerveza, sidra, helado, café, chocolate, leche, agua, coñac, leche batida… Teme el autor tanto batiburrillo, pero con cierto orden yo te diría que te acerques a la poesía, al ensayo, a la biografía, a la historia, y naturalmente a la novela, pero no solo a la novela y menos a los best sellers únicamente. Mi padre se leyó todas las novelas del Oeste, de Marcial Lafuente Estefanía en especial, se perdió el resto y estoy seguro de que hubiera disfrutado más abriendo el abanico.

La cuarta y última hace referencia a los intervalos, tan necesarios para la mente como para el cuerpo. Yo aconsejo a leer con bolígrafo en mano para subrayar y muy de vez en cuando levantar la mirada del libro, respirar y dejar que lo leído repose, de lo contrario es fácil que la lectura se convierta en pasar de largo por los escritos sin dejar que penetren y calen. Y no es lo mismo leer para crear que leer para consumir. Esto es lo que viene a decir el autor de Alicia en el país de las maravillas: “Así como se mastica la comida, el proceso mental que esto conlleva como efecto es simplemente el de comenzar a pensar sobre lo que leemos. Es éste un ejercicio mucho mayor para la mente que la mera recepción pasiva de los contenidos. Una hora de pensamiento continuo sobre un tema es mejor que dos o tres horas de mera lectura”.

Finaliza la conferencia aconsejando “leer, anotar, aprender y asimilar”, que son los verbos de una buena alimentación de la mente. Pues eso.

Ángel de Castro




jueves, 15 de marzo de 2012

Desde mi ventana: El niño que llevamos dentro nunca muere -y III- (Ángel de Castro)

El niño que me despereza cuando dormito y me lanza de nuevo al surco cuando estoy a punto de tirar la toalla, animándome a seguir labrando mis campos predilectos.

El niño que me empuja a seguir escribiendo, colaborando y abriendo ventanas para que los otros vean sus paisajes y se reconcilien con sus vidas.

El niño sabio y buena gente, porque viene de buena madre y mejor padre, o buen padre y mejor madre, tanto monta, me enseña a agradecer a cuantos han pasado a mi lado con sus sabias lecciones y honrados comportamientos y rendirles el merecido homenaje. Aunque no puedo olvidar, ni debo, al niño tonto, torpe, no buena gente, que se recrea en su propio ombligo, se queda mirando alelado al dedo cuando le señalas la luna, y apunta a los otros cuando debería empezar por uno mismo… Ay.

… El niño que llevas dentro… ¿o no te has dado cuenta de que va contigo y de que nunca muere?

… Aquel lejano niño…

Una buena amiga, que sabe por dónde anduve cavilando un tiempo y lo que escribía, me envió este poema de uno de los poetas de la Generación del 27, poco conocido, al tiempo que me adosaba un piropo, un pelín exagerado: parece escrito por ti. Gracias Chus, aunque te pasaste.

Este era el bellísimo poema de Manuel Altolaguirre:

TIEMPO FLOR

¡Qué error! Me parecía / que aquel lejano niño / se estaba yendo para siempre, / que aquel alegre joven distraído / se alejaba también. /

¡Mentira todo! / El joven está en mí / como un hombre vestido de otros hombres, / llegando hasta la última / envoltura, / esta piel mía de ahora; / o siendo abrigo de otros cuerpos / hasta llegar al niño que yo era, / que es centro de mi vida, / que está en mí / en una inmensa flor / que al deshojarse lo mostrara / desnudo y sonriente.

lunes, 5 de marzo de 2012

Desde mi ventana: El niño que llevamos dentro nunca muere -II- (Ángel de Castro)

El niño, que llevo dentro y me da consejos, con frecuencia, sigue diciéndome que debemos estar satisfechos de lo hecho y que, cuando nadie daba un duro por nosotros, pudimos salir adelante, que cuando tuvimos que decidir por cuenta propia y enderezar la vida lo hicimos y tuvimos que hacer también como el cangrejo, porque estábamos convencidos de que teníamos la razón. Y abrazamos a la madre, saludamos al padre y a los hermanos y cambiamos de vida, sin hacer caso a las comadres que seguían diciendo que el mundo iba al revés, que por qué cambiábamos el rumbo si nunca se había visto eso, ni a algunos viejos del lugar que siempre alardean, con excesiva jactancia, de haber ellos pretendido lo mismo, pero como no han tenido el coraje suficiente no desean suerte en el caminar a nadie, mordidos por la fatalidad y la resignación.

El niño, que va de mi mano, me sirve de lazarillo, en no pocas ocasiones, para decirme que no le tenga miedo a la noche, porque no existen los fantasmas, que no chille, ni levante la voz en exceso, ni insulte a nadie (¿por qué me van a gustar las peleas si jamás protagonicé ni una sola?), ni tropiece en la misma piedra, ni me crea un centímetro más de lo que mido, ni siquiera un poquito más que nadie, y que hable menos para dejar hablar a los demás y escuchar hasta el fondo a los que se nos acercan para que podamos entenderlos hasta el fondo.

Y le escucho porque tiene razón y, gracias a su frescura y espontaneidad, la vida tiene otro color y una nueva forma de mirar las cosas, los paisajes y los paisanajes que me encandila.

El niño que no me abandona, mitad travieso - mitad pícaro y un pelín aventurero, me enseñó de niño la rebeldía y desde entonces sigo bebiendo y viviendo de ella. Dije no al mundo, sus pompas y vanidades y me enfrasqué en una aventura, que hoy se me antoja asombrosa, ¿cómo pude, pudimos, con tanto y durante tanto tiempo y mantenernos a flote? y con el mismo talante rebelde dije: adiós, hasta siempre lo vivido, para reconciliarme con el mundo, el demonio y la carne en feliz maridaje del que no me arrepiento lo más mínimo, porque me ha reconciliado con mi yo más querido, personal e intransferible. Del mundo he aprendido a ser humano, social y solidario. Del demonio a ser en momentos luminoso y en épocas rebelde. De la carne a disfrutar de la ternura y adentrarme en las profundidades inagotables del sexo y sus afines.

jueves, 23 de febrero de 2012

Desde mi ventana: El niño que llevamos dentro nunca muere -I- (Ángel de Castro)

El niño que llevo dentro, está más vivo que nunca. No sería bueno que muriese, porque me perdería una parte, no la mejor (acaso ninguna edad es la mejor, como ninguna estación es mejor que otra, todas son bellas y tienen sentido), sino algo consustancial y carne de mi carne, que le sigue dando al adulto, que estoy siendo, matices sin los cuales sería infinitamente más gris y aburrido y, desde luego, menos interesante. Somos quienes somos… lo que conlleva no renegar de quien he sido, conquistado a golpe de gubia y esfuerzo, y aceptar, celebrándolo, todas y cada una de las etapas anteriores que han ido aportando a mi personalidad cuanto soy, de lo que, eliminando no poca mediocridad y no haber dado la talla en mil aspectos, puedo estar orgulloso de una cosecha, voy a llamar, decente, y en aspectos abundante, fruto de no poco trabajo y no pequeña dosis de pasión.

Pero no sólo eso, sino que, gracias a ese niño que marcha a mi lado, soy capaz de seguir sorprendiéndome cada mañana y cada tarde de algo que me despeja y me entusiasma, y cada noche con sueños que me siguen desconcertando, como siempre; ni pierdo la curiosidad, que quedó grabada muy temprano, de escudriñar todos los rincones de la casa cuando me quedaba solo; o querer estudiar para poder llegar a ser un día como aquéllos que sabían tanto y yo admiraba o imitar y querer hacer las cosas que hacía mi padre y ser como mis hermanos o aprender de todos cuantos sabían más que yo.

Gracias al niño que va conmigo, si no de qué, quiero seguir creciendo, y que se me caiga la cola, como dice el joven cangrejo de Rodari, si no consigo caminar hacia delante, cada día más libre de prejuicios, cada momento más acorde con mi manera de pensar y tomar decisiones desde lo más profundo de mi yo, sin ataduras, sin esposas y sin mirar a ningún tendido, cada noche soñando en el amanecer con nuevos proyectos para lanzarme al ruedo del vivir. Es ese niño que va conmigo, quien desde que leyó el cuento genial de Gianni Rodari me lo recuerda. Jamás lo olvidaré:

Un joven cangrejo pensó: ¿Por qué todos los miembros de mi familia caminan hacia atrás? Quiero aprender a caminar hacia delante, como las ranas, y que se me caiga la cola si no lo consigo…

Y empezó a entrenarse a escondidas y con gran tenacidad, pero al presentarse, orgulloso de sus avances, a su familia, ésta le amonestó seriamente que dejara de hacer el ridículo. Las comadres del pueblo, como siempre, al verle, se escandalizaron y se salieron de madre en sus comentarios y un viejo que ya lo había intentado en su juventud, fatalista y resignado, le advierte que no conseguirá nada. Ante lo cual el joven cangrejo se mira hacia dentro, como para coger fuerzas, y se dice: Yo tengo la razón.

El final del narrador no puede ser más excelente:

Y después de saludar atentamente al viejo, volvió a emprender de nuevo su camino orgullosamente. ¿Llegará muy lejos? ¿Tendrá suerte? ¿Logrará enderezar todas las cosas torcidas del mundo? Nosotros no lo sabemos, porque está todavía caminando con el coraje y la decisión del primer día. Sólo podemos desearle, de todo corazón: ¡Buen viaje!

sábado, 4 de febrero de 2012

Desde mi ventana: Las viudas, esas grandes mujeres (Ángel de Castro)

Suele decirse que no hay viuda triste durante mucho tiempo y es cierto en honor a la verdad. Pero bien es verdad que ellas se lo han ganado a pulso y se lo seguirán ganando porque demuestran que aunque dura es la lucha y larga la batalla saben vencer al enemigo, pues las virtudes de las que se adornan son la fortaleza, por encima de todo, el sentido práctico de la vida que les hace no andarse por las ramas, como dejar el descanso para la otra vida, porque se han acostumbrado a encontrar en la acción el mejor de los aliados, hasta tal punto de que no entenderían la vida viéndose cruzadas de brazos viendo pasar el tren sin subirse y emprender cada jornada una nueva aventura, un trabajo que hacer y un quehacer para llenar de sentido y actividad las horas y los días.

No es que su dolor, su angustia y el duelo del que nadie se libra, y ellas menos que nadie, no suceda y les hunda durante un tiempo prolongado en la mayor de las profundidades, acaso depresiones, sino que saben salir y, cuantas más dificultades, mayor es el reto que se imponen dando respuesta a los mil y un problemas, tirando por la casa hacia adelante, con los hijos y los negocios, si los hubiere.

En la prensa de hoy se han hecho eco de este tema dos grandes escritores a los que admiro: Javier Marías y Maruja Torres:

El primero sale en su defensa reconociendo y valorando su capacidad de resistencia y de adaptación muy superior a la de los varones: “se amoldan, saben buscar y hallar distracciones, se suscitan curiosidades nuevas, por peregrinas que sean a veces”, para lamentarse de la situación de la mayoría de las mujeres que él conoció de niño, que todos conocimos, las cuales nunca pudieron en su mayoría no desarrollarse como mujeres y seres humanos, porque su perfil estaba dominado por ser madres y esposas, sin otra dedicación que saliera de ese círculo, muy importante, pero insuficiente a todas luces y resumiendo esa patología, sostengo yo, en estas dos palabras: “Qué desperdicio”.

Maruja Torres viene a decir que “la viudez es un estado de enajenación que las mujeres llevamos con gran estilo”, sosteniendo que la capacidad de resistencia física y moral puede que no las haga seres superiores, pero sí más añosos y más sabios, dice la escritora catalana.

Reconocer, por último el papel de las viudas, muchas de ellas abuelas, llevando la carga de los nietos a las espaldas para echarle una mano a lo hijos, a pesar del síndrome de la abuela esclava y del abuso de unos y de otros. Me parece, por todo ello, y por la imagen que están dando en esta sociedad despistada porque no mira donde debe, un mayor reconocimiento y una mayor valoración a toda una vida ejemplar.

lunes, 23 de enero de 2012

Desde mi ventana: Los mitos de la jubilación (Ángel de Castro)

Volver, volver… como en el viejo tango. Después de escribir más de cinco libros sobre la jubilación y las personas mayores, debería haber dicho todo, y claro que no, por eso no renuncio a seguir mareando la perdiz, hasta que caiga, aireando las neuronas, dando nueva forma a viejas ideas o colocando nuevas ideas en viejos esquemas, a riesgo de que me repita.

Me apetece de nuevo prestar atención a los mitos más frecuentes y perjudiciales sobre la jubilación y señalar algunas pautas elementales a seguir:

Todos conocemos a gente que está en contra de cualquier tipo de preparación, porque la vida ya se encargará de ello: primer mito, primer engaño manifiesto, porque nada se nos da de forma gratuita y nada nace por generación espontánea. Las cosas importantes de la vida, y ésta es una de ellas, cuanto mejor se prepare más posibilidades hay de éxito.

Hay quienes comienzan la jubilación como una preciosa luna de miel y no saben que toda luna de miel dura un tiempo, tras la cual viene la dura realidad que puede tener poco de luna y nada de miel. Segundo mito que habrá que saber colocarlo en su sitio. Digo con frecuencia que la jubilación conlleva muchas ganancias, disfrutar de ellas y sacarle el máximo partido es lo obligado y lo inteligente, pero es tiempo de pérdidas a las que hay que enfrentarse con sabiduría y dedicación para hacer que la jubilación sea una etapa lo más digna y exitosa posible.

Nada más sencillo como la jubilación. Sólo consiste en no tener que trabajar, no tener que fichar. Viva la libertad y viva el no tener que hacer nada, por lo tanto. Pues visto así no deja de ser otro mito. La jubilación, como el vivir, no tiene nada de sencillo, si de sacarle el máximo partido a la vida se trata. Lo más fácil es dejarse llevar por la pendiente abajo, pero se trata también de seguir ascendiendo, creciendo, madurando, aprendiendo, comprometiéndose para mejorar la vida y sus alrededores.

La jubilación es el tiempo de los viajes, el tiempo de las permanentes vacaciones. Otro mito engañoso. Ni es el tiempo de los viajes, ni es el tiempo de las vacaciones. La jubilación es afortunadamente muchas más cosas. Lo que va a dar mayor riqueza, densidad y satisfacción. Es tiempo de viajar, pues claro. Y tiempo de no perder el tiempo, pues también. Y tiempo de ayudar y compartir y llevar oxígeno al cerebro haciendo que no esté pasivo, sino lo más activo posible, con todo tipo de actividades mentales, como leer, escribir, pensar, charlar, etc. etc. Las arrugas más preocupantes son las del cerebro, lo decía el sabio Ramón y Cajal. Y tiempo de solidaridad y voluntariado. Porque es tiempo de prestar, regalar parte del tiempo, acompañando, transmitiendo lo que se sabe, escuchando a quien ya nadie escucha y seguir aprendiendo a dar y a recibir.

Tiempo de convivir en pareja, pues claro, pero ojo, porque también hay que aprender de nuevo a convivir, cuando nunca se ha convivido de esta forma y tanto. Lo primero y principal: no atosigar ni asfixiar, que corra el aire entre la pareja, respetando los tiempos, aficiones y espacios de cada cual. Ni siendo un estorbo para el otro. Ya saben lo que dicen algunas mujeres de sus maridos jubilados: que son un armario en medio del pasillo. Y eso es triste, penoso y un agobio para la mujer. Pues eso, lo primero no estorbar. Lo segundo, buscarse urgentemente hobbies, algunos conjuntamente, y otros por separado. Y tercero respetar que el otro o la otra, fundamentalmente la mujer, necesita tener una habitación propia, como quería Virginia Woolf, para hacer de su capa un sayo si así lo desea, sin tener que pedir permiso a nadie, porque esto es hermoso, libre, saludable y de personas adultas.

Ya lo sabes: Ni luna de miel, ni el tiempo de la queja, ni el momento de no hacer nada, sino una etapa más que hay que preparar, trabajarla y vivirla con ilusión y buena dosis de pasión. Ello es posible y está en nuestras manos.

Ángel de Castro

miércoles, 4 de enero de 2012

Desde mi ventana: El tiempo se nos va de las manos, pero podemos ser sus dueños (Ángel de Castro)

Quiso parar el tiempo y no pudo, porque el tiempo no se detiene y juega constantemente con nosotros, ¿existe, no existe? No existe el pasado, se fue; el presente se nos va de las manos, como las palabras que vamos pronunciando… se nos van, se escapan, como el agua del río, y por eso no podemos bañarnos dos veces en el mismo río; y el futuro no es todavía. Estamos atrapados por el tiempo, un poco devorados.

Ahora bien, esto es media verdad, porque existe otra gran verdad: Somos nuestro pasado. ¿Qué seríamos sin él? Somos lo que recordamos, aunque se trate de momentos pasados.

Solo tenemos el presente y por eso se nos invita felizmente a vivir el ahora, carpe diem, una expresión que tiene un contenido hermoso y motivador: "aprovecha el día, aprovecha el momento, no lo malgastes”. “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy". "Vive cada momento de tu vida como si fuese el último de tu existencia". “Disfruta de los placeres de la vida dejando a un lado el futuro, que es incierto”. "Vive el momento porque la vida es breve". Son los momentos vividos.

Y nos queda el futuro: momentos anticipados, porque en la medida en que soñamos el futuro, lo preparamos y lo diseñamos estamos dando alas al presente tantas veces alicorto y con no demasiadas salidas.

Por eso vivir es recordar y agradecer todo cuanto nos ha dado la vida y a quienes han hecho posible que seamos como somos y apoyado nuestra aventura personal. Los enfermos de Alzheimer no recuerdan y por eso están anclados en el presente como dice Andrea Gillies en su extraordinario libro “Las amapolas del olvido”.

Es disfrutar y gozar a raudales de la vida, sembrar y dejar huella, comprometerse en alguna causa digna de tal nombre y asombrarse ante el espectáculo de la vida y saber afrontar los reveses y los traumas, los dolores y los quebrantos, las fatigas y los enfrentamientos que a cada paso salen en todas las relaciones humanas.

Y vivir es pensar que “somos el tiempo que nos queda” que decía el poeta. Es levantar el vuelo a otros posibles cielos, mundos, territorios incógnitos, sueños nuevos que nos hagan levantar la vista sobre las bardas de nuestro territorio provinciano.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Desde mi ventana: Los salmones y los ríos que van a dar al mar (Ángel de Castro)

Venimos de tiempos sombríos en pensamientos, palabras, obras y omisión y en formas de vestir, de sentir y de adoctrinar. El niño que va conmigo a todas partes y que tiene mejor memoria que yo mismo se acuerda más y mejor:

Años de luto y cuaresma, miércoles de ceniza… todos los años la misma perorata: polvo eres y en polvo te convertirás, y cuando llegó el poeta, molesto, nos dijo que ¡vale!, pero que no nos lo restrieguen año tras año, malos tiempos de pensamiento único y sequías pertinaces, puños cerrados y brazos en alto, paseos los domingos, a media tarde, desde los 12 años en fila y en sotana, la vida una mala noche en una mala posada, los ríos que van a dar al mar que es el morir, nuestras almas, si mueren en pecado mortal, arderán para siempre en el infierno, cría cuervos y te sacarán los ojos, quien bien te quiere te hará llorar, tanto vales cuanto tienes, la letra con sangre entra, no hay rosa sin espinas, piensa mal y acertarás, al final todos calvos…, …, …,

palabras y refranes, dichos y hechos, losas pesadas sobre las espaldas doblegadas de generaciones cansadas antes de nacer por todo cuanto les esperaba.

Venimos de tiempos sombríos. Hubo luces, y muchos momentos luminosos y entrañables, es verdad, pero muchas sombras y muy negras, ello es cierto.

Por muy bellos que sean los versos de las coplas de Jorge Manrique y no voy a ser yo quien ponga en duda su calidad literaria, indiscutible a todas luces, propia de una obra maestra y cumbre de la literatura universal, y hasta más de una vez te habré recitado las coplas enteras, pero la verdad es que su verdad está lejos de nuestra mentalidad, saber y entender, como está lejos la Edad Media y todo lo que ello conlleva.

Que nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar que es el morir, ya lo sabemos, pero hoy se nos antojan otras imágenes y otros pensamientos en diferente dirección, como por ejemplo, que mientras vivimos y recorremos el paisaje vital, podemos y debemos disfrutar del momento y ello nada tiene que ver con las sombras de la muerte, aunque esos momentos sean fugaces y veloces como un suspiro. No nos apetece nada que alguien nos ensombrezca la noche. Incluso nada le disgusta más al hombre de hoy que le estén dando constantemente la murga con la fugacidad del tiempo y los placeres, que la vida se pasa y se viene la muerte tan callando… y no digamos ya aquello tan manido desde el poeta medieval “cómo a nuestro parecer (menos mal que dijo a nuestro parecer) cualquier tiempo pasado fue mejor”, pues no estamos de acuerdo en absoluto, que cualquier tiempo pasado fuera mejor, porque hubo de todo: malo, bueno, regular y desdichado, más o menos como hoy y como mañana, pero la utopía tira de muchos de nosotros, quizá de casi todos, y nos hace pensar que las cosas pueden ir siempre a mejor. Y que al final se da una clara igualdad, ( “allí los ríos caudales, / allí los otros medianos / y más chicos, / allegados, son iguales / los que viven por su manos / y los ricos”) está superdemostrado, pero que nadie nos lo suelte para que quedemos tranquilos y satisfechos de que la película termina mal y de igual manera para todos, porque muchos, o unos pocos, podrán siempre decir: que nos quiten lo bailado, mientras que a los muchos no les agradará, ni de nada les servirá, ser iguales al final de la jornada.

Por todo lo cual estoy con Eduardo Punset cuando dice que “a partir de ahora, y durante unos cuantos siglos, la metáfora de los procesos del conocimiento se representará, no tanto por un río que va a la mar, como por un salmón terco que remonta hacia los orígenes”.

Y pienso que, ahora mismo, estamos más con la metáfora de la vida, semejante al salmón remontando río arriba la corriente, que la de los ríos que mueren en el mar, y no sólo en relación a los procesos del conocimiento sino a los procesos vitales en general. Y soy partidario de ver la vida en todas sus etapas ascendiendo la montaña en lugar de entenderla como un descenso imparable hacia el envejecimiento.

La imagen de los salmones no puede ser más bella y atractiva. A finales del otoño y comienzo del invierno inician la etapa final de su viaje, en un esfuerzo titánico, en aras a la perpetuación de la especie. Es una aventura asombrosa y se repite año tras año al llegar la época de la reproducción. En ese difícil y arriesgado remonte muchos encuentran la muerte, pero su instinto es más fuerte, porque ellos tienen una meta, dar con los mejores sitios de las cabeceras de los ríos donde las aguas son más cristalinas y ricas en oxígeno (hábitat ideal para sus alevines), sacrificando su propio bienestar al de su futura descendencia. Allí nace el salmón, en las cabeceras de los ríos, y allí transcurren las etapas de la vida juvenil para hacer cada año su viaje a las frías aguas del Ártico en el Atlántico Norte en un perfecto retorno.

Entre la bellísima metáfora de nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar que es el morir, y esta preciosa e impresionante imagen del esfuerzo de los salmones, remontando ríos a la búsqueda de lugares apropiados para su reproducción, me quedo con esta segunda, impresionado y deseoso de aprender bien su lección y llevarla a la práctica, en todo lo que tiene de aventura, tenacidad y coraje.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Tardes de Cultura y Estufa en Tiedra



la zona Oeste de la provincia, y concretamente los municipios de Tiedra y San Pedro de Latarce, han sido testigos de la actividad "Tardes de cultura y estufa" que ha programado la Federación Provincial, dentro del Programa "Cosas de Mayores".

La actividad en el municipio de Tiedra (350 habs.), ha consistido en dos actos diferentes: Recital poético, a través de Ángel de Castro, que desgranó múltiples obras de su último libro, "Al aire de los días, al hilo de las noches...", que es primero de poesía que edita nuestro colaborador habitual. 33 personas participaron en la actividad, celebrada el pasado jueves 15 de diciembre, y escucharon atentamente el recital de Ángel de Castro, que además acompañó la lectura de sus poesías, con comentarios abiertos invitando a la reflexión y el pensamiento sobre temas vitales, sin trabas y sin barreras. Así se sucedieron los temas más intimistas, y personales, u otros temas basados en valores como la solidaridad, el compromiso hacia los demás, intercalados con citas a los grandes autores de la poesía española.

El 20 de diciembre, también con la presencia de 33 personas, se desarrolló una interesante sesión de cine con la película "Tomates verdes fritos", y un posterior coloquio moderado por Óscar Carranza, que contó con una participación muy activa por parte de las personas participantes en la actividad, debatiendo y enriqueciendo los principales argumentos de la película: la amistad, el diálogo intergeneracional, la violencia de género o el racismo.

La actividad ha sido muy satisfactoria en ambas sesiones, y con una buena acogida en el municipio tiedrano, cuya asociación de personas mayores se plantea desarrollar de forma autónoma, actividades similares, como ciclos de cine con continuidad.

martes, 20 de diciembre de 2011

Desde mi ventana: El ardor por la patria (Ángel de Castro)


“¡Mi patria se pone en pie! Yo, la verdad, prefiero verla sentada.

¡No mováis las botas! Ése es mi lema”.

Arthur Rimbaud, poeta francés



De vez en cuando, leyendo un libro, la prensa del día, escuchando la radio, viendo la televisión o paseando por la calle y a tu lado oyes algo y descubres asombrado como caída en el suelo una perla preciosa que acudes veloz a recoger.

La frase del gran poeta francés enviada en una carta a su mentor es una de ellas que vale por todo un poema, un tratado de moral política, un espléndido lema de vida.

Siempre me dieron cierto miedo las palabras altisonantes y terror ver vociferando la palabra patria o familia, heterosexualidad, los nuestros… y mirar al tiempo con odio a quien no las pronunciara con semejante ardor, como nunca entendí tanto amor a la patria en abstracto y tanto odio a los hombres y mujeres de carne y hueso por tener el corazón y las ideas a otro lado.

¿Qué queréis? Yo también, y creo que como tú, prefiero ver a mi patria sentada y no con las botas aplastando al enemigo, ni la mano derecha hacia arriba en señal de victoria o de guerra, ni el puño cerrado contra nadie. Mejor las manos dispuestas al abrazo.

martes, 13 de diciembre de 2011

"Tardes de cultura y estufa" en Tiedra y San Pedro de Latarce


La zona Oeste de la provincia de Valladolid, tendrá la programación de dos actividades, en Tiedra y San Pedro de Latarce, organizadas por las asociaciones de personas mayores de sendos municipios, junto a la Federación Provincial, en el marco de los últimos y fríos días de otoño, antesala también de las fiestas navideñas.

Se trata de las "Tardes de cultura y estufa", con la celebración de un recital poético, el próximo jueves 15 de diciembre, a las 18.30, en el local de la Asociación de Tiedra, en el que participará Ángel de Castro, recitando poemas de su último libro, "Al aire de los días, al hilo de las noches". La actividad se completa con dos video fórum, con la película "Tomates verdes fritos", el lunes 19 de diciembre en el Centro Cultural de San Pedro de Latarce (18.00 horas), y el martes 20en la sede de la Asociación de Tiedra (18.30).

Ambas actividades serán gratuitas, y abiertas a toda la población de ambos municipios, con la posible presencia de personas de otros municipios de la zona.

Las actividades se enmarcan en el Programa "Cosas de Mayores" (Junta de Castilla y León) y cuentan también con la colaboración de los Ayuntamientos de ambas localidades

viernes, 2 de diciembre de 2011

Desde mi ventana: Una de Abuelos - Ángel de Castro -

“Los abuelos engordamos viendo comer a los nietos”, Javier Pradera.

El nieto de Javier Pradera, Juan, recordó emocionado esta frase que un día le dijera su abuelo, mientras comían ambos en una playa cántabra, en la última despedida que familiares y amigos hicieron al extraordinario periodista y editor.

No tengo nietos y, al paso que va el tren que me lleva y donde habito, no los veo ni en lontananza, pero ello no me impide contemplar con deleite y asombro el entusiasmo con el que más que sus aventuras y sus historias los abuelos describen emocionados los pequeños avances y los últimos descubrimientos, disfrutes y sentires de los nietos como el beberse los vientos y la vida de una tacada.

La frase de Pradera, fallecido recientemente, editorialista y columnista de EL PAÍS, un hombre inmenso por su físico, pero sobre todo por su inteligencia, es una perfecta síntesis y reflejo fiel de esa relación que no sería bueno se viniera abajo por el abuso de muchos hijos y la excesiva condescendencia de no pocos abuelos.

Porque ahí está el síndrome de la abuela esclava, del que ya he hablado en este blog, que podría soportar la leve carga de unas horas de vez en cuando y más que carga sería un feliz y entrañable acontecimiento frente a la dedicación exclusiva día tras día, mañana y tarde, y no hay abuelo que aguante tamaño empeño con lo que el gozoso encuentro puede venirse abajo.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Curso de Gestión de Asociaciones


Los días 29 y 30 de noviembre se celebrará en el Centro Cívico Zona Sur de Valladolid, la VIII edición del Curso de Gestión de Asociaciones que anualmente desarrolla la Federación Provincial, con la financiación compartida entre el Ayuntamiento de Valladolid y la Gerencia de Servicios Sociales a través del Programa "Cosas de Mayores". Además los participantes han pagado una cuota de inscripción de 2 euros.

El curso se desarrollará durante aproximadamente 6 horas, para cada asociación, repartidas entre dos talleres, un resumen de los mismos, y una conferencia sobre la prevención del Alzheimer y la detección temprana del mismo.

Los talleres son los siguientes:

- Asociacionismo: Creando en positivo (Ángel de Castro y Camino Bustamante)
- Asociacionismo e Internet: nuevas posibilidades de gestión (Miguel Ángel Plaza)

En total se han inscrito 172 personas, repartidas entre los dos días del curso. Las asociaciones cuyo municipio de pertenencia empiece por la letra entre la A y la O, tienen plaza para el día 29 de noviembre, y las que empiecen entre la P y la Z, el día 30 de noviembre.

Los talleres tendrán horario matinal, entre las 10.00 y las 14.00, y tras almorzar en el Centro de Personas Mayores "Puente Colgante", por la tarde habrá un espacio para conclusiones. A las 16.30 habrá una conferencia "Prevención y detección de Alzheimer", a través de la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer en el Salón de Actos del Centro Cívico.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Desde mi ventana: Despacio y buena letra - Ángel de Castro-

Navega por Internet un interesante vídeo sobre la cultura del slow down (despacio y buena letra - suave y bien hecho) procedente de Suecia que aboga por una mayor lentitud, unida a la reflexión, el deseo de ser más y el disfrute del momento actual, frente a las prisas, la improvisación, la posesión exagerada de cosas, tener más y más hasta el infinito y estar obsesionados por el futuro.

Explica bien lo que en esencia significa ese movimiento: propone aparcar la prisa y disfrutar de cada minuto y frente a la rapidez del hágalo ya, ahora mismo, desacelerar, aminorar la marcha (slow down), para saborear, disfrutar, con calma y sin prisas, y vivir no tanto pensando en el futuro, que ya vendrá, sin nuestras urgencias, como en el momento actual. No todo el ayer fue retraso, oscuridad e ignorancia, y podemos encontrar buena medicina en la línea de esta cultura y de este movimiento actual: y así dice, de manera harto inteligente, un corrido mexicano: no hay que llegar primero, sino hay que saber llegar, y nuestro antiguo refranero ya nos avisó de que la prisa es enemiga de la perfección; las prisas no son buenas consejeras; vísteme despacio, que tengo prisa; date prisa, pero no corras y de que no por mucho madrugar amanece más temprano.

No, nuestro ritmo no puede ni debe ser el de los caracoles o las tortugas, porque no llegaríamos o llegaríamos demasiado tarde, pero tampoco el del rayo, porque o nos estrellamos y ni llegamos ni disfrutamos del viaje, y ya sabemos desde Kavafis que importa incluso más que la misma llegada, o no llegamos a dónde queríamos y, como lo hacemos tan alocados, estamos deseando marchar y sólo saborear las prisas por las prisas y la velocidad en sí misma.

Por lo que importa recobrar antes de nada el ritmo humano de la vida y de nuestras vidas y, por encima de todo, aprovechar al máximo el momento actual saboreándolo, que sólo puede lograrse desde la parsimonia, cierta lentitud, dando tiempo al tiempo y a los sentidos.

Todo depende de nosotros mismos, de que marquemos nosotros el ritmo, la orientación de la nave y el empleo inteligente de la tecnología, siempre a nuestro servicio. Ya es el tiempo en sí veloz para que le demos más marcha y velocidad con lo que conseguimos no enterarnos de la fiesta a la que estábamos invitados y era lo realmente importante: vivirla a tope, disfrutarla con los demás, cuando la metáfora es la fiesta, pero si contemplamos el trabajo, descubrir los valores del mismo, del progreso, la civilización, la construcción de una sociedad mejor… que no se consiguen sin nuestra aportación por mínima que sea, aunque nunca al paso de la tortuga porque nuestro ritmo es otro bien diferente, pero tampoco el violento-frenético-acelerado de la velocidad del sonido.

martes, 8 de noviembre de 2011

Desde mi ventana: Todos escribimos nuestra biografía - Ángel de Castro -


“Silenciar la escritura, salir de casa, caminar hacia el azar, experimentar el tiempo como forma de creación, como otro modo de expresar el mundo, la percepción como escritura íntima”.

Julia Otxoa

No deja de ser la mar de saludable, mucho más de lo que intuimos, ser capaces de abandonar las tareas rutinarias, dejar el ordenador o la pluma, y aparcar-silenciar la escritura u otros cometidos de alto nivel y estima, salir de casa, caminar hacia el azar, etc. etc. (y es de agradecer el texto humilde, pero brillante y acertado de un escritor, escritora tenía que ser, valorando otras experiencias de menor renombre).

Porque no solo se expresan los sentimientos, las ideas, las emociones, la vida, el mundo… a través de los garabatos aprendido en la infancia, excelsos signos, tantas veces geniales, tantas veces no tanto, sino que callados, dejando pasar y posar las cosas sobre la vista apaciguada, paseando la mirada a ritmo de tortuga por cada esquina de la ciudad, el mundo o de tu misma calle, también se ayuda a que crezca hacia adentro la biografía como escritura sin grafismos, íntima y plena.

Todos, queriendo y a derecho, o sin querer queriendo a escondidas, vamos escribiendo-viviendo nuestras personales e intransferibles memorias, si quieres diario, se prefieres biografía.

Quienes nunca escribirán en el papel o en la pantalla nada de lo protagonizado (siempre somos protagonistas de nuestra vida) conservan de igual forma todo cuanto la memoria es capaz de retener y revivir. Ambas modalidades nos sitúan entre la vida, el mundo y nosotros mismos y al final de la jornada el valor no sólo es sinónimo de precio, buenas artes, fama o suerte. Con la propia vida de manera ineluidible vamos escribiendo nuestra propia biografía. Y a medida de que las arrugas van apareciendo en el rostro sin descanso las biografías se van ampliando y hasta enriqueciendo, más páginas, pero sobre todo con más posibilidad de mayor densidad humana.

Y no olvides, intento no olvidar, lo que tan admirablemente nos dice Julia Otxoa en su libro de poesía: “La lentitud de la luz”:

“También la libélula y la lagartija
como el Quijote o Hamlet
son páginas del libro prodigioso del universo”.

jueves, 27 de octubre de 2011

Desde mi ventana: Madurez (Ángel de Castro)


Dije alguna vez que, después de tantos años girando y girando en torno a los mayores, escribiendo, charlando y conferenciando sobre ellos y para ellos, no volvería a tocar el tema, entre otras cosas para no caer en un bolero de Ravel en malo, pero en cuanto oigo, leo o veo algo sobre el tema, me lanzo y no puedo remediarlo. Éste el caso, y nada menos que leyendo a dos de mis escritores predilectos: Javier Marías y Rosa Montero.

El primero, celebrando el momento de cumplir 100 años una buena amiga de sus padres que ha terminado siendo de él igualmente, de la que dice que es una “mujer de las que desmienten que con la edad se pierdan la curiosidad y la vehemencia”.

Me he levantado al terminar este párrafo a coger el libro de este escritor Aquella mitad de mi tiempo, porque he recordado que en un uno de sus capítulos hacía referencia a esta mujer y, en efecto, Mis viejas, se titula, en donde habla de Dña. Blanca Chacel, de Rosa María Alonso y de Carmen García, en donde escribe con un exquisito respeto y cariño que el mundo está lleno de ancianas benévolas y muy listas y que debiéramos hacerles muchos más caso, no por compasión o por “hacerles compañía” sino más bien para que nos la hagan ellas y nos enseñen y nos quieran y nos transmitan su ironía y su contento de andar por la vida, tan ligeras de equipaje, añadiría yo. Y termina con esta frase deliciosa: “El mundo será mucho peor y más bobo el día que ellas ya no lo honren con su risa y con su aliento”.

La segunda, Rosa Montero, el mismo día y en el mismo periódico, esta magnífica escritora vuelve sobre un tema querido para ella: frente a una sociedad que idolatra tontamente a la juventud y desdeña a los viejos urge descubrir la verdad de muchos mayores que saben envejecer y nos dan buenas lecciones de vida. Comenta Rosa Montero cómo en el asunto del amor todos somos eternamente niños, que no aprendemos jamás y que repetimos a lo largo de nuestra vida los mismos errores.

Y nos recuerda el caso elocuente de unos de los más grandes escritores de la literatura de todos los tiempos, Goethe, con un talento fuera del común de los mortales, quien “perdió por completo su lucidísima cabeza a los 74 años” (74 años no eran hace dos siglos lo mismo que ahora, cuando entonces la media de edad estaba entre los treinta y los cuarenta) y se enamoró perdidamente de una jovencita de 19 años, de tal forma que cuando pasaba junto a su ventana dejaba el trabajo y salía detrás de ella sin sombrero ni bastón.

Y termina de forma no menos deliciosa y profunda: “Qué maravilla constatar que, cuando todo decae y todo se hunde, sigue habiendo dentro de ti un adolescente emocionado e irreductible”. Qué maravilla llevar siempre muy dentro y arropar al niño, al joven y al adulto que nunca debimos de dejar de ser.

viernes, 14 de octubre de 2011

Desde mi ventana: Amigos (Ángel de Castro)

CUANDO LOS AMIGOS TE LLAMAN

Siempre he dicho, cuando lo profesional era uno de los quehaceres más importantes de mi vida, que no hay nada que motive, posiblemente, al ser humano, tanto como que te soliciten algo, que te pidan un favor, que se acuerden de ti y que en ese momento, una tarde gris de fin de semana, un tanto aburrida, quieran saber de ti y que les cuentes algo o que les envíes algún correo o que simplemente quieran saber qué haces, en lo que últimamente estás ocupado y preocupado y de lo que te traes entre manos en los últimos días o en los últimos tiempos.

A mí, no sólo es que no sé decir que no cuando me piden un artículo, una charla, un acompañamiento…, es que me derrito de gusto, me siento feliz, quiero decir, clara y llanamente, porque me ayuda a salir de mí, a producir algo personal que es algo así como si me pincharan en vena: un nuevo estímulo, un reto, un nuevo quehacer que me divierte, me llena y alarga el sentido de mi respirar, un saber que ocupas un lugar en el mundo para alguien, pero si quien lo solicita es alguien de tu familia o los amigos que te han demostrado ser de verdad en las duras y en las maduras, ya es el no va más. Nos derretimos de gusto y nos sentimos felices, a no ser que por nuestra sangre ya no corra sangre sino horchata o algo pero como es la mala follá que dicen por tierras de Granada. Pedir algo a alguien es de las cosas que más motivan a ese alguien, sencillamente porque quiere ser, por encima de todo, y servir de algo a alguien.

Anda, invítame a un café.

Anda, cuéntanos algo, que estamos aburridos y no pensamos salir esta tarde de sábado.

Anda, no dejes de venir a comer.

Anda, danos una charla en la semana cultural que estamos preparando.



Y no andas, corres como un gamo para estar ahí donde quieren que estés, porque lo necesitan, porque les ha salido del alma llamarte, porque anhelan tenerte cerca, porque quieren que les eches una mano…

Está claro que cuando entre amigos anda el juego es una de las cosas, que te ha tocado en suerte, más espléndida de la vida y cuando ellos te llaman no puedes decir que no y escurrir el bulto, porque nada como navegar a su lado en el mismo barco y en la misma dirección.

Corren por Internet multitud de vídeos sobre la amistad, algunos muy centrados y profundos, otros un tanto empalagosos y exagerados, ésa es la verdad.

Uno de ellos, con buen fondo musical y bellas fotos de Galicia, sostiene que hay amigos que son más que amigos y que todos tienen algo en común: ser imprescindibles.

En otro, titulado A mis amigos, un padre da el siguiente consejo a su hijo: "Nunca olvides a tus amigos. Serán más importantes en la medida en que envejezcas". Independientemente de cuanto ames a tu familia y los hijos que por ventura vayas a tener, tu siempre necesitarás de amigos….”, consejo que el hijo no entendía del todo. Pero con el pasar de los años, él fue comprendiendo que su padre sabía de lo que hablaba.

Desde este mis rincones, en verano en Viana de Cega, el resto en Valladolid y en todo tiempo y lugar en el blog, aquí me tenéis, no se lo digo a todas, pero a los amigos y a las amigas sí que se lo digo: aquí me tenéis.

martes, 27 de septiembre de 2011

Desde mi ventana: Hablar y escuchar (Ángel de Castro)


Hablar, pero mejor alguien con quien hablar, porque “todos necesitamos que alguien nos acompañe, que esté cerca, que nos escuche, que nos diga”, que nos dé calor, porque siempre fuera hace frío, y muchas veces estamos solos y tantas, acaso, nadie nos escucha hasta el fondo de la empatía. “Alguien con quien hablar: un regalo de la vida”. Para acompañar al otro en su camino y, tras el recodo, sacar agua del mejor de nuestros fondos, para que beba y hasta sacie en algún momento su sed.

Escuchar, “dejar hablar no es un simple gesto de permisividad, es un acto de reconocimiento”. Siempre decimos que escuchar de forma activa: atentos, metiéndonos en la piel del otro, mirándole a los ojos y a la tristeza de su alma o a la alegría de sus vísceras. “Escuchar es un modo supremo del querer”.

Hay mucha gente por la calle y en los altos despachos que, como sólo se oyen a sí mismos, no saben escuchar a nadie.

Y dejar que la palabra sea protagonista. “Nuestras palabras pueden ser relación, entretenimiento, pueden palpar, abrazar”.

Y crear espacios para que se dé el encuentro en donde la palabra sea el centro, junto con el silencio. “Crear con alguien para silenciarse con él, no es simplemente conjurarse para guardar secreto alguno, es proponerse otro modo de decir y de decirse”.

Algo así como esto que intentamos hacer entre el niño que va conmigo a todas partes y el hombre en que me he convertido: cuanto tú hablas, yo escucho;cuando yo hablo tú escuchas; cuando tú callas, yo callo, y cuando yo callo, me preguntas qué me pasa y me abrazas.

Todas las frases en cursiva son de Alguien con quien hablar, el título de un hermoso libro de Ángel Gabilondo.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Desde mi ventana: Signos de puntuación que significan tanto (Ángel de Castro)

Punto y seguido

Desde hace mucho, no sé ni cómo ni cuándo, nació una idea en mis adentros que se fue afianzando y cobrando fuerza, casi exclusivamente orientada al punto y seguido, a la hora de concluir un discurso, una conferencia, una opinión, un libro… porque me parecía que, de tenerlo en cuenta, sería algo así como no considerar la independencia de juicio, autonomía, el juicio crítico y la personalidad adulta del oyente o del lector. Por lo que desde casi siempre he fomentado la idea de alargar los discursos, dar posibilidad, tiempo y espacio a que los otros te lleven la contraria o subrayen aquello que más les ha llamado la atención o celebren estar de acuerdo contigo en todos o en algunos aspectos de tu exposición o tus escritos.

Las comillas

El lenguaje gestual, como nos recuerda el escritor Luis Magrinya, ha incorporado, con un leve alzamiento de manos y rápida flexión de dos dedos, el signo de las comillas, y tanto el lenguaje escrito como el gestual, este signo nos sitúa, generalmente, en el mejor de los reconocimientos hacia aquellos que consideramos maestros o nos viene como anillo al dedo cuando lo usamos como argumento de autoridad. Por todo ello es por lo que se ha valorado desde siempre la cultura de la cita y digno de ser destacado por lo que conlleva de caballerosidad y honestidad. Es la huella de mis maestros y estela que sigo como reconocimiento y homenaje y contrapunto en otros casos que me permiten desde mi espíritu crítico opinar de manera diametralmente opuesta. “Leer, como dice Javier Cercas, citando una crónica de Jacinto Antón, sobre un libro de T. W. Ryback, sólo es leer de verdad cuando la lectura no confirma, sino que desmiente nuestras ideas, cuando nos convierte en otro, cuando no nos mete, sino que nos saca de nuestras casillas”.

Los espacios

Los espacios y más amplios de lo normal que permiten al lector levantar la cabeza como las aves cuando se ponen a ver a fin de poder respirar en su caso, y en el nuestro poder reposar, dejar pasar el viento del autor y pueda dar paso al nuestro desde la reflexión, la duda, el rechazo o el aplauso a los buenos argumentos y exquisita prosa.

Punto final

Punto final es el deseado para quienes piensan que sólo ellos saben del tema en cuestión y dar paso al resto sería abrir la puerta a los ignorantes que sólo añadirían morralla y no merecería la pena.

Aunque, también es verdad, que puede ser la solución perfecta de quienes no saben (o no sabemos) cómo terminar y se alargan y alargan en demasía sus elucubraciones sin añadir nada nuevo y ese punto final cuando aparece es recibido con alborozo y con un ¡ya era hora que llegara ese punto final tan esperado!

Y un tercer punto de vista del punto final que se me ocurre cuando los de siempre te dan la tabarra tanto con discursos ya pasados de rosca, propios de siglos muy lejanos, manipulando la verdad o creyéndose en posesión de ella y te cansan tanto-tanto que ya les dices, punto final, hablemos de fútbol, de los toros o del sexo de las amapolas, pero no me obliguen a gastar más el tiempo en desgastar y malgastar mis argumentos. Lo siento, quédense con sus verdades, sus discursos y sus campañas.